Que el fantasma del verdugo de los secretarios del gabinete del Intendente de San Vicente Mauricio Gómez andaría revoloteando otra vez los despachos municipales?

 

Que durante una charla de café en un céntrico boliche de la ciudad cabecera nuestra lechuza parlanchina habría escuchado a un habitante de un conocido country del distrito decir que le darían un dinerillo a un alto funcionario municipal a cambio de mejorar la seguridad en el barrio cerrado?

 

Que habría aparecido “un audio” en el que una voz masculina dice que a cambio de solucionarle el problema de la falta de energía eléctrica a los vecinos de Domselaar les tendrían que dar  una suma de dinero. De ser así, la pregunta es, ¿quién puede dar fe que esa grabación no haya sido armada?

 

Que hablando de armada, nuestra lechuza parlanchina habría escuchado a un abogado que defiende a un joven imputado por tentativa de homicidio decir que “le habrían armado la causa”. De ser así, nuestra ave parlanchina pregunta “de comprobarse la denuncia del letrado, que va a pasar con esos efectivos que según este boga le habrían plantado las pruebas”?

 

Que una de nuestras lechuzas parlanchinas que revoloteaba la Ruta Provincial Nº 58 habría visto a un grupo de conocidos y respetables vecinos sanvicentinos en el predio donde funciona el “Aero Club Carola Lorenzini” filmar a un par de trabajadores que estarían sacando el alambrado que limita con el country Fincas de San Vicente por orden de los administradores del barrio privado. De ser así la pregunta es ¿pensar que después hay gente que habla de usurpaciones en las afueras de las localidades del partido, a la que siempre se los trata de “negros de mi…., si a eso se lo llama agarrar, tomar, usurpar tierras, a esto como se lo denomina”?

 

Que se habría escuchado en la cola del banco Provincia de San Vicente a un par de personas muy camperas mientras esperaban ser atendidas decir: “viste que recuperaron las 250 vaquitas que le robaron al campo La Magdalena”, y el otro paisano le decía, “hubiese sido mejor si además de recuperar el ganado hubiesen seguido a los cuatreros hasta el frigorífico donde los faenan y metían a todos en cana”, mientras que el más calladito comentó “demasiado lo que hicieron, o ustedes creen que son tan giles los muchachos que van a luchar contra los molinos de viento”?

 

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